Fumar o no fumar: esa es la cuestión.

13 Ene

Hola a todos,

Me he dedido a escribir sobre el tabaco después de saborear los primeros días sin humo en los bares, restaurantes, centros comerciales,etc.

Aclarar antes de todo que soy no fumadora y he sufrido durante años la tortura de no saborear un buen café, de no oler a magdalena recién sacada del horno al entrar en una cafetería, a poder disfrutar de la mezcla de sabores de los pinchos que tan famosos nos hacen fuera de nuestras fronteras.

Antes del 2 de enero, la vida era una tortura al llegar a casa: la ropa impregnada de un olor insoportable, la ducha preparada a altas horas de la noche para poder desprender los resto de una fiesta y el gasto de tiempo.

Por ello, para una persona que no conoce este vicio solo debe acotumbrarse a estar soladentro de un recinto durante un periodo de tiempo apenas imperceptible mientras que los fumadores resignados salen a la calle y se deshaogan temporalmente.

Manteniendo conversaciones con varias personas fumadoras y no fumadoras he llegado a la conclusión que es batalla ganada si nos hacemos fuertes. Hay que hacer entender a los echadores de humo que realmente molesta el olor y contamina, sí, sí como los coches, pero el punto de vista radical solo lo mantienen lo no torelantes.

Yo no obligo a nadie a tomar una cerveza si le apetece una coca-cola pero ellos sí me obligan a respirar un humo que a la larga sí perjudica a la garganta, produce irritación de ojos, estropea la piel y como fumadora pasiva acelera enfermedades futuras. Ellos  reconocen que el olfato lo han perdido y no son capaces de deleitarse con un buen aroma a café recién hecho.

No darán su brrazo a torcer y justifican su rabieta con la prohibición de aquellos que no quieren compartir su ocio y nos invitan a no entrar en los lugares donde se puede fumar.

Por ello, me gustaría lanzar una lanza por aquellas personas que se han solidarizado con nosotros, los indefensos; que nos han devuelto el gusto por entrar a los lugares cerrados, que aprecian el olor a un buen vaso de vino, un buen menú y una buen sobremesa… sin humos.

Justificarán que los locares perderán dinero pero realmente se amortiza tiempo y de duplican las comidas en lugares donde el tiempo del “cigarrito” se emplea para dejar que otros clientes disfruten también de un buen menú.

Así que mi conclusión es que ahora nos toca a nosotros disfrutar de los espacios cerrados y adivinar la colonia que lleva la persona que está sentada a mi lado. Las discotecas serán un lugar idílico donde se mezclarán olores a perfume de féminas y feromonas de macho a la caza y captura de esencias.

Después de leer el libro del perfume (cf: comentario en mi blog del libro) me ody cuenta de lo preciado de ese sentido. Ahora pasaremos de cuatro a cinco. La pena es que los fumadores resignados a permanecer en contra se van a perder este gran presente que es el disfrutar de los cinco sentidos completos.

Bueno, por la parte que me toca solo felicitar a esta nueva ley. Ahora me voy a ir al bar  a tomar un café y a disfrutar de los olores que tanto hemos echado de menos.

Hasta pronto.



Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: